sábado, 13 de julio de 2024

La otra historia de Alicia y el conejo

En mundos paralelos, viven Alicia y el conejo, vivían cada día buscando un sentido a la vida con la mente, el corazón y el espíritu en cada elemento de sus caminos. Y en esta noche fría de invierno en esta parte del mundo, un escritor intenta contar la historia de estos dos seres, Alicia y el conejo, mientras una canción suena constantemente en el fondo de la habitación. Alicia y el conejo se escribían cartas cada día por mucho tiempo y compartían sus vivencias esperando que alguna coincidencia les permitiera encontrarse algún día fuera del cuento. Pero llegó un momento en el que tomaron sus mochilas, viajaron, recorrieron caminos y conocieron lugares increíbles y a muchas personas, moviendo todo lo que conocían hasta entonces; y las cartas no llegaron más, mientras un toque de nostalgia se sentía. Pasaron años y un mensaje llegó, quizás el destino, una casualidad o seguramente las ganas de verse hicieron que ella y él coincidieran en una misma tierra y en un mismo tiempo, estaban muy cerca. Entonces se atrevieron a escapar con ansias del cuento; ella tomó una mochila y subió al tren, él la esperaba toda una vida, ella llegó, él fue a recibirla, se vieron entre sí unos segundos y un largo abrazo fue el inicio de una de las mejores historias vividas para ser contada algún día como una promesa que se hizo. Mientras él y ella recorrieron las calles antiguas de aquella gran ciudad, una canción improvisada y un ritmo de baile un poco original acompañaron las risas por casi todo. Al final del día, compartieron una conversación, bebiron un poco de vino y escucharon música sentados en el piso junto a la ventana, algo que podría simplemente definirse como un momento perfecto. Antes de dormir en sus no tan sueños, él abrazó el cuerpo cálido de ella en un verano pasado e intentó decirle pausadamente cuanto la quería mientras un beso en la mejilla le devuelve la vida o por lo menos una parte de ella. Su tiempo terminó, era tiempo de decir hasta pronto, ella cerró los ojos y él le robó un fugaz beso tierno, quizás el mejor de toda la historia. Alicia y el conejo volvieron al cuento. Y el escritor hace una pausa en el cuento al inicio de la madrugada aun cuando las ganas de seguir lo invaden casi por completo en la noche. Pero al comenzar el día siguiente, el escritor se atreve a romper la calma entre la música y el frío de la mañana. Unos días después, las ganas de verse hicieron que Alicia y el conejo escaparan del cuento nuevamente. Él toma una mochila, la lluvia de verano cae de manera intensa en aquella ciudad costera por la tarde, ella lo esperó en la estación del tren y él al llegar se queda observándola con un lindo vestido verde; caminaron entre los charcos de agua, intentaron sin éxito cubrirse de la lluvia y simplemente se rieron de todo nuevamente e iban al ritmo de la calle hasta que el día acabara. Un nuevo día, el calor intenso de la ciudad y la belleza de un mar mediterráneo lo tenían sentado en la arena de la playa observando lo hermosa que es ella mientras jugaba con la pelota y el agua del mar cubría parte de su cuerpo divino de mujer. Lo buenos tiempos no son infinitos, él y ella caminban por la ciudad bajo el calor del mediodía, sabiendo que pronto llegaría el momento de la despedida. Se miraron, sonrieron, se tomaron de la manos, se abrazaron y se dieron un beso en la mejilla por todo lo vivido en esa tierra durante esos días de verano y cada uno tomó su camino, no sin antes mirar atrás para ver al otro. Alicia y el conejo tuvieron que volver al cuento nuevamente. Y cuando el escritor recuerda aquella historia, sonríe recordándola e intentando rozar el ser de aquella mujer, de ojos grandes y lindos, con palabras escritas desde muy adentro; pues el amor por ella sigue allí, solo que a veces es tímido y no sabe como expresarse para no provocar temor, pero espera que sus palabras toquen su espíritu y la llenen de calor. Y convertir un cuento parecido a la realidad en una historia extraordinaria...

jueves, 13 de octubre de 2022

Conversación con el niño que era una vez

Noche de jueves en el malecón, con un toque de frío y brisa intensa que le ponen ambiente al momento, como en aquellos viejos tiempos que no dieron tregua. Mientras caían unas lágrimas hacia el suelo por todo aquello que siente desde hace mucho tiempo y nadie sabe, él se encontró con el niño que era cuando tenía diez años, sentado en aquella misma banca frente al mar, donde siempre se sentaba a leer uno que otro libro o escribir algunas frases que se le venían a la mente. El niño que era una vez se sentó con él, hacía mucho que no se encontraban, el niño lo miró a los ojos hasta lo más profundo de su ser y le preguntó por qué lloraba en silencio. Entonces él tomó una pausa y le respondió que había tratado de cumplir aquellas promesas que le hizo cuando era sólo un niño, pero sentía que lo había decepcionado, que no era quien quería ser cuando era niño. El niño que era una vez lo miró, le sonrió y lo abrazo tiernamente; le dijo que estaba orgulloso de él porque a pesar de todo sigue siendo aquel niño que era con un gran corazón, sin cargas ni sentimientos malos. Al escucharlo, él lloró, lloró mucho, hasta que en el silencio tranquilizante y la soledad de la noche lo calmó; y al voltear a ver al niño que era una vez, se había ido. Nunca es tarde para replantear nuestras vidas y recordar aquello que nos prometimos cuando éramos niños; pero nunca se debe olvidar que ser una buena persona es lo más valioso que existe...

jueves, 18 de noviembre de 2021

Una carta al cielo

Hoy vino a mi mente el recuerdo de dos amigos adolescentes paseando en una bicicleta por las calles en donde crecimos.

Han pasado ya cinco años sin ti y no tengo muchas fotos contigo; no es para menos, pues siempre andábamos conversando o caminando; pero esas pocas imágenes que tengo contigo son muy significativas, siempre estuvimos presentes en los momentos más importantes de nuestras vidas.

Desde que ya no estás, las cosas no han sido tan fáciles; pero intentamos seguir cada día a nuestro ritmo y en nuestro modo, procurando ser empáticos con los demás, aunque no es tan sencillo. No se lo he dicho casi a nadie, pero este mundo está totalmente loco, ya nadie le da valor a las cosas que valen realmente la pena.

Tengo muchas cosas que contarte, tantas que las tengo demasiado acumuladas en mi mente, pero seguramente algún día lo haré, como en aquellas conversaciones de los atardeceres frente al mar, muy cerca al muelle de la playa donde siempre íbamos.

Seguramente, te preguntarás si me sigo enamorando de esa forma tan tonta y romántica como siempre lo hacía; sinceramente, me ha pasado algunas veces, pero también aprendí a ser fuerte y tomar decisiones, a cuidar más este loco “corazón” que anda en una pausa necesaria o quizás en una represión inadvertida; un día lo sabremos.

Mientras tanto, te sorprendería, pero aprendí el verdadero significado del amor, aquel que va más allá de los ojos, aquel que no quiere poseer algo ni juzga. ¿Costó entenderlo? Por supuesto que sí, pero valió pena aprender a amar, empezando por el amor propio, cada elemento de este universo con todas sus imperfecciones. Aunque, te confieso que cada vez me cuesta más abrirme a este mundo y escribir como lo hago ahora al recordarte; seguramente, son etapas que pasamos, pero que pasan, espero.

Tranquilo, no me he olvidado de Dios, él siempre está presente y le agradezco cada día la bendición de habernos hecho coincidir entre tantos tiempos e infinitos espacios para escribir esta extraordinaria historia de amistad.

Y aunque desde que te fuiste, mi vida no fue la misma, crecí teniendo siempre a mi mejor amigo, mi hermano del alma, aquel que siempre estaba cuando el mundo estaba de cabeza; y a pesar de tu ausencia, agradezco infinitamente el tiempo que estuviste en nuestras vidas.

Dondequiera que estés, esta carta es para ti, una carta al cielo… ¡Feliz cumpleaños, mi hermano del alma!

lunes, 23 de agosto de 2021

Imperfección

Con toda certeza, soy un ser humano imperfecto, que comete muchos errores frecuentemente por intentar vivir, sintiendo de verdad, a pesar de la sensación de soledad, similar a una especie en extinción, en un mundo realmente diferente.
Y sí, hubo momentos en los que me quedé pensando en el porqué aquellos, quizás, amores no se quedaron. Llegaron instantes de sensaciones en los que sentí, en silencio, tocar ese fondo similar a un vacío total.
Pero también surgieron veces en las que rompí cadenas emocionales, enfrenté mis miedos más ocultos e hice cosas tan extraordinarias que estuvieron tan cerca a mis más grandes sueños, tanto que hasta llegué a sentirme inquebrantable.
Viví, sí, viví; y entre las mejores cosas de la vida, tuve un mejor amigo, compartí más de una conversación sincera bajo las estrellas, nadé desnudo en el mar, viajé sin parar, bebí una botella de vino con la mejor compañía, besé apasionadamente hasta quedarme sin respiración, hice realmente el amor y hasta una vez amé de verdad.
No, este no es un testimonio de superación ni mucho menos de motivación. Es tan sólo un mensaje; que a pesar de las caídas, las heridas y los miedos, se puede continuar, empezando por no ser tan duros con nosotros mismos, asumiendo que somos seres imperfectos, aceptando nuestros errores y perdonándonos... Porque la vida es así, pasa, y nos podemos quedar mirándola como pasa o involucrarnos en ella con todos sus riesgos hasta quedar finalmente sin el mínimo aliento.
Este no es un mensaje para todos... Es un homenaje para aquellos que ya no están y para aquellos que están luchando cada día para ganarle más tiempo a esta vida.

domingo, 18 de julio de 2021

Sin palabras

Esta noche, después de un par de copas de vino, surgieron algunas breves palabras para expresar todo lo que, allí adentro, anda dando mil vueltas; pero a la vez, el ambiente está rodeado de una extraña sensación de calma necesaria.

No se trata de historias de amor sino de historias de vida y de vidas que ya no están desde hace relativamente poco tiempo pero están siempre presentes en los recuerdos. 

Tampoco se trata de buscar o encontrar a la persona indicada sino de coincidir con los seres imperfectamente locos que se atreven a seguir siempre con las heridas aún expuestas.

Quizás es oportuno alejarse, muy pero muy lejos, de todo aquello que nos pesa y no nos deja caminar, quizás volar, hasta donde soñamos cuando éramos tan sólo niños. 

Es un momento efímero, que hay que aprovechar, de inspiración en la madrugada musical que me recuerda, que a pesar de la simple humanidad, hay una extraordinaria esencia escondida dentro de un cuerpo; o quizás comprendí, quizás nuevamente, que tenemos siempre un final, aunque casi siempre se ignore.

Son tiempos para ser menos evidentes, para dejar de mostrarnos al mundo y tan sólo sentir, sentirnos nosotros mismos, cerrar los ojos, respirar profundamente en el silencio interior de nuestro espíritu y comenzar a ser sinceramente felices, pero con amor propio. 

No son tiempos de dar consejos perfectamente adecuados que casi nunca practicamos, no busquemos palabras llenas de sabiduría, simplemente estemos presentes dentro de toda esta imperfecta vida; ya que en cien años no estaremos aquí... 

jueves, 8 de abril de 2021

Siempre adelante

Hoy salí a correr muy temprano; y como de costumbre, mi objetivo era llegar a los 5 km, con la rodilla aún recuperándose.

Empecé el recorrido, llegué a los 3 km con relativa facilidad; pero a partir de allí, sentí que las piernas se me empezaban a agotar, sin embargo el compromiso de llegar a los 5 km me impulsaba a seguir, con el cansancio y la agitación. ¡Rayos, aún me falta mucho para llegar!

¡Llegué a los 5 km! Pero algo en mi interior me decía que vayamos por 1 km más, que si se podía. ¡Y llegué a los 6 km! Pero esa misma fuerza interior me motivaba a hacer 1 km más, mientras en mi mente una frase sonaba: "¡Jamás te rindas!".

¡Y llegué a los 7 km agotadísimo! Pero seguí con toda mi fuerza lo más rápido que pude sin guardar nada y llegué a hacer 7.28 km.

No soy un corredor profesional, también se que posiblemente no estoy para una competencia, sin embargo hoy fue una victoria personal, de esas que hace mucho que no tenía.

A veces, en la vida, creemos que hemos llegado al límite, que ya no podemos más y que es todo lo que podemos dar; muchas veces no nos atrevemos a ir más allá y a romper esquemas. Pero si tan sólo nos atreviéramos, cosas extraordinarias podrían pasar.

Pase lo que pase, siempre adelante. ¡Jamás te rindas!

miércoles, 30 de diciembre de 2020

Las mejores historias

A veces, las mejores historias comienzan con cuatro niños paseando en una bicicleta por las calles de Las Quintanas, hace un poco más de tres décadas.

Historias de largas tardes de fútbol en el parque, de noches de verano de juego en la casa del amigo de toda la vida, de domingos de fútbol por la tarde en el estadio y del club de los mejores amigos; hasta los primeros besos al jugar a la botella borracha y las primeras novias; y así fue avanzando todo. 

Y fue así como conocí e hice a mi mejor amigo de toda la vida y más allá de la vida misma, donde quiera que esté ahora...

Era verano del año 1998 y un gran amigo grababa canciones en un cassette, de aquellos que ya no hay; me gustaron las canciones que grababa y recuerdo que me hizo escuchar una canción que llamo mi atención en ese momento, creyendo que esa canción definía todo lo que había vivido en mi adolescencia, sin saber que años después vendrían más cosas. 

Esta noche, después de un poco más de dos décadas, encontré y recordé aquella canción que aún está en aquel cassette y que define perfectamente todo lo vivido hasta hoy. Confieso que la canción me trajo nostalgia por esos tiempos, donde todos estábamos tan cerca sin saber que poco a poco nos iríamos alejando, hasta que fue mi turno de irme, algo que no le conté a nadie, pero me afectó mucho; y poco a poco nos fuimos alejando... Es parte de vivir y no lo sabía en ese entonces. 

Un microbus, un taxi, un bus de una ciudad a otra y hasta un avión nos podía juntar a todos hasta hace algunos años; no lo sabíamos, pero podíamos reunirnos sin saber que ahora ya no es tan posible como lo era antes, pues no hay movilidad al “cielo”… 

En una noche previa a fin de año, es increíble todo lo que nos hace pensar, sentir, hacer y escribir una canción de aquellas que nos gustó en un momento en el que necesitábamos palabras precisas y que ahora esas palabras son más exactas en la letra de “Aún sigo cantando” de “Enanitos Verdes”. 

No todo fue bueno, pero fue necesario, para aprender, crecer y evolucionar en cada momento vivido; y agradezco por la dicha de tener amigos de toda la vida, a quienes abrazo con el alma. 

Agradezco su tiempo de leer lo que escribo…

jueves, 1 de octubre de 2020

Cambios y pausas

Esta tarde del primer día del antepenúltimo mes del año, en mi mente un pensamiento inquieto busca el mejor punto de partida para volver a escribir después de una larga abstinencia, la cual justificaré pertinentemente sólo como un periodo de amnesia. Mientras tanto, a través de la ventana (la misma de siempre donde esta locura comenzó hace varios años), se percibe un mundo que afronta un tiempo de cambios (una pandemia, muchas crisis y algo más), que nos ha paralizado, por el miedo y la incertidumbre. Y no es para menos, pues sin Borges, Cabral, Gabo, Quino y otros más…, me pregunto qué queda de la conciencia del mundo, de aquella que alguna vez tuvo o por lo menos intento tener.

Con todo sucediendo, los abuelos partieron, los padres ya no están, los hermanos se ausentaron, los amigos se alejaron, ya no está más el mejor amigo (aquel que siempre estaba), el amor se perdió en el camino…, bueno, el amor aún está pero en otra forma. Mientras seguimos aquí y así, es necesaria una pausa para asimilar los cambios, recordando a los que se fueron y reflexionando sobre nosotros mismos que seguimos aquí mientras el mundo gira y gira, aunque de un modo evidentemente diferente, sin naturalidad y sin importar si los Homo (no tan) sapiens seguimos aquí.

Las canciones ya no tienen la misma melodía y los libros ya no contienen el mensaje preciso que antes encontraba al abrirlos. Pero, en la evasión del café y la colaboración de una copa de vino, hago otra pausa y me pregunto curiosamente si sus besos (de aquellos momentos reservada y brevemente inolvidables) aún saben igual mientras cerraba aquellos ojos bellos que se escondían tras esos cabellos lindos y raros que dibujaban su silueta desnuda en la oscuridad, algo a lo que yo llamo felicidad. ¿Qué tanta certeza tiene aquella canción que dice que el amor es la peor de las guerras? Y seguramente, un buen viaje, de aquellos que no duran menos de treinta días y se lleva sólo una mochila, puede calmar la ansiedad por más pausas.

La vida es como es, la realidad es la sincera verdad a la que le falta un toque de esperanza, algo más de fe y mucho amor; pero es momento de una pausa más, es decir de un punto de partida para reinventar este incompresible (y, demasiadas veces, absurdo) mundo, que necesita menos apariencia superficial, más presencia de calidad y mucha experiencia de vida; y en cada uno (con nuestra imperfecta naturaleza) aprender el valor del respeto, la gratitud y el perdón. Cuanta verdad obsoleta e innecesaria haya en nuestra mente, es momento de eliminarla y volver a aprender y así darnos la oportunidad de crecer y evolucionar; de lo contrario, simplemente estaremos condenados a la extinción.

¡Es tiempo de poner pausas necesariamente vitales a los cambios vertiginosamente inevitables…!

viernes, 17 de julio de 2020

¡Esto no ha acabado!

 
Trujillo - Perú 

Poco a poco, gente (conocidos, amigos y familiares) más cercana se está contagiando, y lamentablemente algunos han fallecido; personas que respetaron el aislamiento, mientras duró pero que esta «nueva normalidad» no tuvo tregua con ellos (los más vulnerables).

Las estadísticas están basadas en matemáticas que indican; pero la realidad allí afuera de cada persona es otra, una muy cruda, con la desesperación, la impotencia y el dolor de cada infectado y su familia por conseguir una cama en UCI, balones con oxígeno y medicamentos.

¡La pandemia no es sólo estadísticas!

No quiero parecer pesimista pero quizás este virus llegó para quedarse, como dicen muchos científicos que hablan de nuevos virus producto de la mutación del SARS-Cov-2 (virus que produce el Covid-19), y demostrar que el ser humano no es un elemento autosuficiente del mundo sino que depende de la convivencia con otros seres y el equilibro del planeta.

Realmente, no somos seres racionales, conscientes y mucho menos justos; pues no nos importa lo que le pase a nuestro prójimo, no respetamos las medidas de bioseguridad, no nos importa contaminar el medio ambiente, etc.; y ese poco respeto al entorno es lo que nos ha llevado históricamente a dar origen a pandemias, guerras y otras crisis. Lo peor de todo es que lo hemos normalizado.

¡El ser humano es causa y consecuencias de todas las pandemias!

Mis condolencias a todas aquellas personas, a quienes no puedo nombrar por respeto, que han perdido a uno o más seres queridos. Y a los que nos quedamos nos queda cuidarnos.

Habremos superado todo esto cuando aprendamos lecciones y haya un cambio de manera colectiva en la conciencia de la gente. Así crecemos de verdad y por fin evolucionaremos como humanidad...

¡Mientras tanto, hasta entonces!

martes, 7 de abril de 2020

Pasión por la luna

Hoy subí al techo de mi casa, como lo hacía en aquellas noches de verano en mi adolescencia y me recostaba muy cerca al borde del vacío (extraño esa sensación irónica de adrenalina y tranquilidad a la vez) mirando el cielo buscando alguna respuesta.
Es una noche sin gente en la calle y el cielo con algunas leves nubes que permiten ver las estrellas de aquella única forma que relaja todo mi ser.
Algunas canciones acompañan el momento, en este encierro necesario (cuarentena) por todo lo que está pasando, mientras recuerdo todos aquellos momentos y amigos de mi niñez y adolescencia, a los cuales no cambiaría por nada, no todo fue bueno pero cada momento tiene un valor muy especial.
Y justo ahora siento nostalgia por mi gran amigo (casi hermano) que ya no está, mientras escucho una canción de Sabina mirando la luna.
En la mente y en el corazón, aún están amores a quienes agradecería por los momentos vividos y por toda la enseñanza y el aprendizaje, aun cuando sabiamente ya no están ahora.
Entre todo el caos, este momento es perfecto, tengo todos los elementos necesarios para agradecer universalmente lo vivido...

domingo, 15 de marzo de 2020

Amor durante la pandemia


Demasiados días sin escribir, tanto que parecía que no lo haría más… Es extraña la forma en la que muchas veces las respuestas, o quizás la verdad, llega a nuestras vidas inesperadamente; mientras una buena película en la televisión despierta mi consciencia y un virus, llamado Covid-19, se propaga en una humanidad llena de temor e incertidumbre, comprendiendo que no puede controlar todo en el mundo. 

¿Cuántas veces hemos querido que nuestra vida sea de otra manera? Pero ¿qué pasaría si esa otra vida no fuese como la esperamos? Tal vez querríamos otra realidad, en la que no estarán las personas que llegaron a nuestras vidas y no tendremos los momentos que vivimos; no estarán aquellas personas que nos hirieron pero que fueron necesarias para aprender y crecer; no tendremos aquellos malos momentos pero que sirvieron para aprender a superarlos y nos fortalecieron; pero por supuesto que también las personas que nos ayudaron a sanar y los momentos extraordinariamente inolvidables. 

Hace un par de semanas, me sucedió algo sumamente raro, comenzaba a salir con una hermosa mujer pero me escribieron simultáneamente tres mujeres con las que viví experiencias amorosas de alguna manera, no todas las experiencias acabaron bien. Aunque el tiempo ha pasado, casi todo se había superado y muchas veces he deseado que las cosas hubiesen sido de otra manera, una que yo pensaba que era mejor; en verdad yo estaba buscando realidades paralelas, pero las cosas no son así, la vida no es como la queremos, es como se va presentando en cada decisión que tomamos sin saber que pasará en el futuro, si estaremos llenos de dicha o no. 

¿Y si ellas están mejor ahora? ¿Si fue mejor alejarnos para estar mejor? ¿Si sólo faltaba decir “gracias y adiós”? Tantas preguntas necesarias y precisas en la mente acompañando esta sensación extraña entre el pecho y estómago que me indican en esta madrugada que comprendí por fin esta etapa tan incierta de mi vida, que es momento para cerrar historias y recordarlas mientras escribo algunas líneas tratando de tener algún orden dentro de todo este caos que pretende invadir todo.

A veces queremos regresar con nostalgia al pasado hermoso que tuvimos; y que tal si llegaramos a volver a ese pasado que tanto recordamos y nos damos cuenta que extrañamos el presente valioso que teniamos... Quizás sólo asi seriamos conscientes que cada etapa de nuestras vidas tuvo, tiene y tendrá su tiempo.

Fueron dios y el universo los que conspiraron para un nuevo encuentro para comprender que ellas no volvieron ni quieren volver y mi consciencia conoce y reconoce la verdad de las respuestas en mi mente. Las tuve, me tuvieron, las amé, me amaron, las herí, me hirieron, se fueron, me quedé… Me quedé con mil cosas por decirles, por intentar, por hacer pero ahora es el momento para agradecer por absolutamente todo, por estar en mi vida; creo que están y estarán mejor y espero que así sea; es momento de dejarlas ir desde lo más profundo y sincero de mi ser. Es momento de cerrar historias, siempre las recordaré, hasta que la pandemia lo permita. 

En este madrugada, todo mi mundo es un sentimiento de gratitud, una sensación de tranquilidad y una sonrisa en mí… Gracias y adiós.

martes, 31 de diciembre de 2019

Un nuevo 2020

La vida, en general, no es como la esperamos, pues nuestra historia es la suma de las experiencias, hubo momentos buenos y otros no tan buenos; pero todo, absolutamente todo, es parte de nuestro aprendizaje, crecimiento y evolución.
Las transiciones, los cambios y las decisiones a tomar son los momentos que nos detienen; quizás a pensar, seguramente a reflexionar y con toda certeza a enfrentar nuestros miedos; y todo ello es lo que nos define.
Un cambio se avecina, una nueva etapa, un año nuevo... ¡Rayos! Que rápido se pasó este año (2019) y que cosas pasaron, simplemente increíbles e inesperadas, aún cuando no fue como los esperamos son parte de esta etapa que se llama vida.
Dicen que debemos agradecer por todo, y seguramente si en un momento de encuentro con nosotros mismos, pero lo más rescatable de todo es que hoy estamos aquí, seguimos, tenemos una oportunidad para hacer de esta vida extraordinaria, sin saber que pasará mañana.
¡AHORA Y AQUÍ, ES MOMENTO DE DESEARNOS, PROYECTARNOS Y HACER UN 2020 LLENO DE TODO LO QUE ANHELAMOS...!

lunes, 9 de diciembre de 2019

Lluvia

Desde hace unos días antes de este viaje por senderos nuevos y desconocidos para mí, estaba pensando seriamente en escribir sobre como crecimos para cambiar en el camino y sobre los miedos que nos detienen pero que también nos atrevemos a enfrentar; pero por alguna razón no encontraba un momento preciso, o quizás no lo quería encontrar por algún freno interior que no reconocía.
Pero ahora entre el calor, los ríos y los árboles de la selva amazónica peruana, aparece la lluvia con un poder mágico que sólo ella tiene para motivar a la mente a dar forma a algunos pensamientos, allí quizás refugiados por un buen tiempo.
Sentado en el balcón viendo el interminable paisaje verde, la lluvia torrencial con vientos intensos y algunos pocos truenos propone sentarse, hacer una pausa, respirar, desahogarse, sentir y expresarse; entonces irónicamente todo mi ser encuentra un tipo de calma que necesitaba desde hace algún tiempo.
Confieso que el agua nunca ha sido mi elemento, pero la lluvia siempre ha tenido un extraordinario poder de encantarme, de apagar ese fuego interior que me consume y de devolverme a mi lado más esencial y naturalmente salvaje y elemental, aquel que normalmente se pierde entre la monotonía y rutina de un mundo innegablemente en extinción.
¡Cae lluvia bendita que creas los ríos, mueves los océanos, llenas de vida la tierra y purificas el ser, cae sin parar hasta que un nuevo inicio aparezca...!

sábado, 2 de noviembre de 2019

Querida


Querida, debo confesarte que no he dejado de pensar en ti y que sin querer mis miedos inactivos del pasado existen, como fantasmas triviales que me visitan algunas veces y silencian mi voz con el riesgo de desnaturalizar mi esencia, aquella que últimamente reprimo y desconozco, sin darme cuenta.


Un viaje inexplicable con nombre de canción y literatura se expresa como una locura con sentido, uno que tal vez ni yo mismo conozco; y una sonrisa invade mi rostro cuando recuerdo una noche de música, brindis y momentos tímidamente atrevidos, mientras en la oscuridad una silueta encantadora viste mi camiseta y la impregna con su aroma, aquella que me encanta y recuerdo.

Ahora mismo, mi mente pretende ser razonable para apaciguar algunos latidos y calmar el espíritu; pero por dentro una fuerza interior busca salir para no tan sólo decir que te quiero, sino expresar, con valor espontáneo y momentáneo, un poco más de lo que debo, sin esperar más de lo que creo, y creo seguramente que quiero que estés bien.

Querida, quisiera que sepas que la vida es breve, más de lo que crees, y hay mucho por hacer mientras estemos aquí, quisiera que sepas que adoro tus momentos en los que ríes descontroladamente, ojalá fuesen eternos y te llenen completamente hasta expulsar aquellos fantasmas del pasado que luchan batallas dentro de ti.

Hoy más que nunca, no tengo una real certeza de las cosas y no se que pasará mañana, si nos volveremos a ver o si estaremos aquí; pero si hay algo de lo que estoy seguro, es que tenemos que correr el riesgo y atrevernos a ir más allá de nuestros límites, de nuestras mentes y de nuestros miedos para hacerles frente, porque sólo de esa manera tendremos una oportunidad, la de vencerlos.

Hoy, por mi mente pasaron algunos pensamientos que me interrogaban y cuestionaban si el hecho de no decir o expresar más era una señal de autorepresión o quizás cobardía, porque seguramente es más fácil callar ante el miedo, cerrar todo el ser, irse y abandonar todo; sin embargo, ahora mismo, decidí quedarme, romper mi silencio, atreverme a sentirme vulnerable y correr el riego de volver a escribir y expresar lo que pienso y siento, después de mucho tiempo.

Querida, este es un homenaje para ti, una muestra de admiración y respeto a la mujer que me ha hecho volver a sentir y que llena calidamente mi ser, te quiero mucho pero no te pido nada hoy, y aunque quisiera con todas mis ganas poder ayudarte a luchar tus batallas, no puedo, es una tarea que debes aprender a afrontar, fortalecerte en el camino y finalmente evolucionar, querida…

miércoles, 1 de mayo de 2019

Hay que atreverse


Hay que atrevernos a perderlo todo para ganarlo todo...


Hoy mientras viajaba en bus de transporte público, subió un muchacho de nacionalidad venezolana con un violín, habló un poco y luego cordialmente invitó a los eventuales pasajeros a escuchar la melodía que iba a tocar. La verdad es que yo llevaba 16 horas de viaje en bus desde la Ciudad de Arequipa hasta la Ciudad de Lima, una caminata con una mochila pesada bajo el sol y mucho cansancio antes de una larga espera antes de volver a embarcarme para el siguiente viaje. Confieso que al principio sentí molestia por ver otra persona subiendo a los buses, algo que normalmente no siento, pero cuando comencé a escuchar la melodía de aquel violín, recordé el libro que estoy leyendo que habla del poder del ahora; entonces cerré los ojos, respiré, me relajé y me dejé llevar por el momento.

En aquel instante, comprendí entre la música que hay que tener mucho valor para demostrar nuestro talento, para comprender nuestra significancia, para enfrentar lo adverso, para conquistar lo imposible, para alegrar a un pesismista que olvido sonreír y agradecer cada día, sobretodo en este mundo. Hay que tener valor para cerrar los ojos, limitar los pensamientos, alejar el ego, romper con el ilusorio pasado, perdonar, perdonarnos, perder el miedo a lo nuevo, involucrarnos en una nueva vida interior y sobretodo sentir amor de verdad.

En todos los tiempos, vidas, procesos e historias, han habido crisis; pero depende de la actitud, predisposición y decisión con la que se afronta cada instante de la historia para convertirla en una oportunidad para aprender, crecer y evolucionar hasta el límite.

En este momento, millones de personas están dejando su vida, su tierra y a su familia, en búsqueda de una oportunidad; y muchos de ellos no hacen nada mejor que mostrar su talento y una buena actitud, que no es comprendida en su real magnitud; pues atrapados en los conflictos de nuestra mente y miedos, es fácil olvidar al prójimo y recordar que todos somos humanos; y es en este momento cuando recuerdo una frase escrita por una amiga, "yo tampoco se como vivir, sólo estoy improvisando", precisamente nos hemos olvidado de improvisar, de ser espontáneos.

Hay que atreverse a hacer lo que se debe hacer... 

Justo ahora estoy escribiendo después de mucho tiempo, después de varios acontecimientos que tal vez cuente en alguna loca y fantástica historia de esta mente que pretende liberarse de todas sus cadenas; me estoy atreviendo a escribir sin percibir la justa conjugación de mis frases y la real coherencia de mis ideas, pero tenía que hacerlo algún día mientras tuviera esta energía vital interna que me mueve, que nos mueve a todos siempre en el universo...

viernes, 4 de mayo de 2018

Gracias y nada más

Entre fotos antiguas del escritorio, recordó quien era, de donde venía y a donde iba.
Entre imágenes en su mente, escuchó una melodía del camino que recorrió.
Entre viejos recuerdos, volvió a valorar lo que realmente era importante en su vida.
Entre su garganta y su boca, tenía aquel grito reprimido desde hace muchos años.
Dentro de su mente, aún estaban sus viejos amigos de aventuras de viajes.
Dentro de su pecho, aún tenía un corazón fuerte que latía apasionadamente.
Dentro de su cuerpo, aún había un espíritu que conservaba toda su esencia.
Dentro de sus ojos, aún tenía lágrimas que no habían salido hasta ese momento.
Finalmente, se agotó la esperanza, llegó la verdad y lo que ya no quería más.
Finalmente, tomó las decisiones que no había tomado hasta ahora.
Finalmente, añoró su amor propio, la felicidad, el amor ahora ausente y un espíritu fuerte.
Finalmente, cogió sus maletas, no le dijo “adiós” sino “gracias…”.
Y, a pesar de todo su amor, se alejó sin mirar atrás…

domingo, 22 de abril de 2018

El misterio de sus ojos


Terminar una tarde en un lugar nuevo sabiendo que la tierra sigue girando hasta que de pronto el universo se detuvo con el brillo de su ser, para luego comenzar a entender que no todo tiene una explicación ni una mínima pizca de razón cuando no sólo los astros se alinean sino también los destinos.

Intentar entender el significado de sus ojos cuando se fijaron sobre la mirada de alguien cuyo mundo comenzó a cambiar entre risas tímidas, abrazos y un corazón que se aceleraba con cada palabra expresada por su voz; mientras tanto un mundo allí afuera seguía su propio ritmo.

Sentir que toda la vida se quedó en un beso travieso entre juegos y una parte de cielo en la tierra que ojalá nunca hubiese acabado; mientras el tiempo y las circunstancias provocaban que sus cabellos rebeldes bailaran con la brisa del mar.

Pretender que la vida no cambió en la ausencia de un ser especial hasta que las ganas de reír y de bailar se ahogaron en lágrimas de algún lugar casi olvidado donde todos terminan, pero al final de todo entendemos que somos una ínfima parte de naturaleza imperfecta de todo este universo.

Recuperar las ganas de vivir entre mares y montañas, amaneceres y anocheceres, mientras cada elemento de la naturaleza proyectaba su ser y en la mente una pregunta nostálgica surgía, ¿qué fue de su vida?, en este loco mundo que no otorga ni una pequeña tregua para respirar.

Entender en su ser y en su ausencia que el amor no sólo está en la pasión, la belleza o la nostalgia; sino en la gratitud y en las oraciones de cada noche hasta comprender que amar a alguien no es dar solución a su vida sino darle la libertad para decidir cada día.

Sentir que el mayor premio es ser recordado por los que amamos e intentar dialogar con ellos cada noche entre sueños y recuerdos como si el tiempo no se hubiese cortado, mientras la luna sigue brillando allí afuera en el espacio, tan resplandeciente como siempre.

Comprender que las diferencias no nos separan sino que son oportunidades para evolucionar entre conversaciones sobre todo cuando hay amor y respeto, porque si bien las piedras son obstáculos, también sirven para construir.

Entender que el tiempo es breve, las oportunidades escasas y el mundo inesperado en épocas donde decir “te amo” es eterno pero nos convierte en una especie en extinción; porque absurdamente es más fácil hacer una guerra que sembrar amor para cosechar paz.

Recordar que el perdón es divino; la verdad, única; y el amor, una bendición; para poner toda mi esperanza y mi fe en Dios para simplemente entender que todo el universo se resume en el misterio de sus ojos de su hermoso ser…

jueves, 4 de enero de 2018

Sabiduría en el silencio

Cuando más profundizamos en los pensamientos y en los sentimientos, es más difícil salir de allí.

No vayas hasta el fondo del todo, sino hasta el punto donde puedes flotar aún, pero a la vez puedes ver hasta donde pudiste haber caído.

Ese punto es el inicio de la sabiduría que comienza con el reconocimiento, comprensión y aceptación de nuestra naturaleza imperfecta y vulnerable para convertirla en nuestra mejor expresión de vida, el "yo transcendental". Porque la sabiduría nace del silencio para generar tranquilidad y paz hasta convertirla en una extraordinaria fuerza interior.

Mientras que el conocimiento nace de un mensaje o un elemento externo (una frase, un consejo o una historia que leemos u oímos) que es recepcionado por nuestros sentidos pero que requiere de un proceso para ser interiorizado y luego aprendido, el cual tiene un efecto generalmente breve y muchas veces pasajero en la consciencia.

La sabiduría es intrínseca mientras que el conocimiento es extrínseco. Por lo tanto, la gran invasión de mensajes, consejos o historias en varios medios no generará un cambio significativo en la consciencia de las personas sino que provocará la saturación de la mente hasta un punto de cansancio y frustración.

Es momento de dejar de llenar tu mente de mensajes, simplemente ponla en silencio y llena tu espíritu de amor...

martes, 2 de enero de 2018

Amor adolescente en el recuerdo

Una vez fui aquel chico que te vio iluminada en mil colores hasta quedar tímidamente sin palabras mientras tu piel blanca conjugaba con tus ojos claros ligeramente cubiertos por tu cabello castaño y tu silueta quedaron grabados en su mente aún platónica.

Alguna vez fui ese tierno muchacho que te esperaba en la esquina de tu casa para propiciar un encuentro casual bajo la lluvia de verano o el frío de invierno.

Cuantas veces adoré las caminatas contigo  por las calles acompañándote a tu casa mientras compartiamos los audífonos para escuchar la música que nos encantaba en un antiguo reproductor de casetes hasta decirte que me impresionabas por ser como eras.

Tantas veces fui aquel incondicional amigo que escuchaba tus historias de desamor mientras mi hombro te apoyaba y mi camiseta secaba tus lágrimas.

Incontables fueron los momentos que sin razón alguna bailabamos en las calles de nuestra historia creada y nos tirabamos sobre el techo a ver las estrellas en las noches de verano sin que algo importará y que el tiempo pasara.

Infinitas veces fui el escritor de las notas con tu nombre que dejaba bajo la puerta de tu habitación hasta que descubriste que estabas enamorada de mí y me robaste un beso en la calle sin importar quien nos viera.

Muchas e inolvidables fueron las tardes de besos escondidos y miradas traviesas bajo la escalera de tu casa hasta desgastar nuestros labios.

Como olvidar nuestros paseos a la playa para mirar tranquilamente las olas del mar desde el muelle o para desnudarte con la mirada cuando salías del mar.

Yo solía ser aquel loco y romántico empedernido de aquellos que se colaban por tu ventana en noches de tiempos lejanos de hormonas agridulces y neuronas locas para robarte un beso.

Hoy han pasado ya más de 20 años desde que fuimos dos extraños y aunque nuestros caminos son diferentes, llevo en mi memoria con nostalgia y ternura nuestros tiempos de amor adolescente en el recuerdo...

jueves, 30 de noviembre de 2017

Viajando ligero

Una de las cosas que aprendí en mi vida, fue a viajar siempre ligero, seguramente lo aprendí de mi viejo (así le digo cariñosamente a mi padre); pues inconcientemente herede la idea y la hice propia, y me ha servido para hacer una de las cosas que más me gustan, simplemente viajar, por aquí, por allá, por tierra, por aire y hasta por mar (recuerdo aquel primer viaje en lancha de 20 millas mar adentro, sentía que moría por el mareo y yo pensaba que eso sólo era un mito).
Bueno, son casi las 2 de la mañana en este aeropuerto, menos mal no hace frío, y aún faltan algunas horas para el siguiente vuelo, mientras una canción linda del reproductor de música que llevo conmigo me desconecta de todo, tendido sobre 3 asientos y esperando que lo que resta de la noche sea así de tranquila; creo que se aprende a sobrevivir de alguna manera.
Justo ahora, cambió la canción del reproductor, es una melodía no tan suave, no tan fuerte, es precisa para este momento de algunas breves confesiones y reflexiones hacia quienes se atreven a leer las cosas que escribo de forma espontánea. Un momento, esta canción tiene una frase muy buena, "no es tan fácil volver a empezar, siempre es bueno aprender a volar, regreso mi sonrisa entre en el mar y la brisa, lo empiezo a entender, aceptar lo que no pudo ser...", es otra frase que invita a reflexionar sin ninguna conclusión, pero con una interrogante, ¿cómo llegué aquí?
¿Me pregunto si alguien se atreverá a leer a este viajero sin rumbo? No hablo de dar "me gusta" o "like" (como muchos dicen...) sino de leer aunque sea para reirse de mi locura.
Hablando brevemente de la cultura "like", a la cual criticaré con muchas ganas posteriormente, parece que se ha creado un nuevo tipo de adicción socio-virtual, tal como le contaba el conejo a la gata techera en una conversación de viernes por la noche, ¿o fue sábado?, mejor le doy un "like" a la charla para llamar la atención...
¡Qué buena música tengo...! Y es que la música tiene un poder extraordinario de hacer que el espíritu se alegre, así que aprovecharé para dormir un poco, recostándome sobre sobre mi compañera incondicional de siempre, mi mochila azul...